Arxiu de agost, 2009
El president de la Comissió Europea, José Manuel Barroso, defensa el paper de la UE per superar la crisi.
agost 27, 2009
El president de la Comissió Europea, José Manuel Durão Barroso, ha destacat el paper de la UE i les mesures impulsades des de Brussel·les per superar l’actual situació de crisi econòmica. Barroso ha presidit aquesta tarda, a Bellaterra, la sessió institucional del congrés conjunt de la European Economic Association i l’Econometric Society European Meeting (EEA-ESEM). El discurs del president s’ha centrat a analitzar la situació econòmica actual d’Europa i el paper de les institucions europees. Barroso ha situat la lluita contra l’atur com la ”prioritat número 1 de la Comissió” i ha defensat que, tot i els indicadors de millora, s’han de mantenir els incentius económics per consolidar la recuperació.
La conferència conjunta de la EEA-ESEM aplega aquests dies a Barcelona més de 1.800 experts en economia d’arreu del món. La trobada està organitzada per la Graduate Scohool of Economics (GSE), i té lloc del 23 al 27 d’agost als campus de la UPF i la UAB. La sessió institucional de la conferència, que s’ha celebrat aquesta tarda, ha comptat amb la participació del conseller d’Economia i Finances de la Generalitat de Catalunya, Antoni Castells, el president de l’EEA, Nicholas Stern, i del secretari general del Consell Europeu d’Investigació i president de la GSE, Andreu Mas-Colell.
EL DESEADO PUNTO “G” (Global).
agost 2, 2009Tras la emergencia de la crisis financiera y económica global, el G-8 se ha visto desbordado por los acontecimientos y se ha visto obligado a ampliar la mesa a los Outreach Five, los llamados G-5, representado por las economías emergentes de Brasil, China, India, México y Suráfrica, así como a otros países importantes de diversos continentes como España, Australia, Arabia Saudí, Corea del Sur o Turquía para conformar el G-20. Un Foro que parece constituir la base de una nueva gobernanza de sistema económico y financiero internacional, para dar respuesta a la gobernabilidad de un siglo XXI que trabaja todavía con instituciones políticas y financieras del siglo XX.
Pero más allá de la discusión sobre el formato de las “formaciones G” y de quién las compone, hay una reflexión que se impone. Lo importante no es quién está sentado en la reunión, sino para que sirven y qué acuerdos se toman. Tras la reunión del G-20 de Washington del 15 de noviembre de 2008 y la posterior del 2 de Abril de 2009, teníamos la impresión de asistir al fin de una época, el del paradigma económico neo-liberal y del unilateralismo económico y político. Hoy, apenas unos meses después, no sabemos exactamente qué tipo de época estamos iniciando y hacia adonde nos dirigimos. Muchos creímos que ante las devastadoras consecuencias de las crisis, asistiríamos a la emergencia de un nuevo orden financiero y económico internacional más regulado y más justo, que veríamos emerger una nueva teoría económica que sustituyera a las utopías regresivas del fundamentalismo de mercado. Pero a medida que se va superando la parte más dura de la crisis financiera y de sus efectos sobre la economía real, parece observarse una pérdida del potencial reformista reclamado por todos tan sólo hace unos meses.
La OMC ya está avisando del daño que para los países en desarrollo ocasiona el llamado “proteccionismo financiero” debido al giro nacionalista de los países ricos. Los préstamos transfronterizos a los mercados emergentes se han reducido drásticamente. La inversión extranjera directa disminuyó en 285.000 millones de dólares en 2008, un 15% menos que el año anterior. La caída de las remesas de emigrantes es de entre el 8% y el 5%, y parece que asistiremos a una predecible reducción de la ayuda oficial por parte de varios países europeos. Todo ello se viene a sumar al llamado “proteccionismo de baja intensidad” que se difunde a través de los paquetes de estímulo económico y de apoyo financiero de los Gobiernos para afrontar la crisis, con imposiciones de compras públicas a empresas nacionales -Buy American, (compre americano) que se ven replicadas por el Buy Canadian, el Buy Chinese o el Buy French.
Las formaciones G parecen instalarse de modo definitivo como el formato más práctico para afrontar los retos del siglo XXI y en especial la crisis económica y financiera o el gran reto del cambio climático. Es el triunfo de la supuesta eficacia frente a la legitimidad democrática. Aunque la última reunión del G-8 de l’Aquila apenas hace unos días, con su flamante anfitrión Berlusconi al frente (más insignes invitados como Ghadafi), ha demostrado que Cumbre tras Cumbre se repiten las declaraciones bienintencionadas pero no se observan resultados tangibles. Eso sí, todos quieren estar allí sentados. Si no estás en ellas parece que no existes. Y es que hemos entrado en una carrera mundial de los líderes políticos por la búsqueda del deseado “punto G”. Ese punto que llena de gozo y satisfacción al que logra encontrarlo, aunque a veces puede ser tan efímero como los resultados de las reuniones de las “formaciones G”.
|
||||||||||
|
||||||||||
















